Calentadores de inmersión en forma de serpentín y espiral con racord roscado para baños galvánicos

Calentadores de inmersión para baños galvánicos

Calentadores de inmersión para baños galvánicos fabricados a medida en titanio, PTFE, cuarzo o acero AISI 316L. Baja carga superficial, geometría adaptada a la cuba y protección contra funcionamiento en seco.

Pide presupuesto sin compromiso, te llamamos en 24 horas.

SOLO SERVICIO EN ESPAÑA

Calentadores de inmersión en forma de serpentín y espiral con racord roscado para baños galvánicos

Descripción

Calentadores de inmersión para baños galvánicos: el material lo decide todo

Los calentadores de inmersión para baños galvánicos trabajan sumergidos en electrolitos que atacan sin piedad a cualquier metal mal elegido. Un baño de cromo duro, un decapado con clorhídrico o un desengrase alcalino a 70 °C destruyen en semanas una resistencia de acero inoxidable común. Por eso en tratamiento de superficies no se habla de «una resistencia»: se habla de qué material aguanta ese baño concreto, a esa temperatura concreta y a esa concentración.

En CIMAX fabricamos estos calentadores a medida de la cuba y del electrolito. Primero definimos el material de la vaina en función de la química del baño, después la geometría que mejor reparte el calor en ese volumen, y solo al final la potencia. Hacerlo al revés es la razón por la que tantas instalaciones acaban cambiando resistencias cada pocos meses.

Qué material para cada baño

Titanio grado 2

Es el estándar para baños ácidos oxidantes: cromado, anodizado sulfúrico, decapados con nítrico y la mayoría de procesos con cloruros. Forma una capa pasiva de óxido extremadamente estable y aguanta temperaturas de trabajo altas. Su único punto débil conocido es el ácido fluorhídrico y los baños con fluoruros, donde no debe usarse.

PTFE (teflón)

El recubrimiento de PTFE es químicamente casi inatacable y se usa donde el titanio no llega, incluidos los baños con fluoruros y los ácidos reductores. A cambio, conduce mal el calor, así que obliga a trabajar con cargas superficiales muy bajas y con más superficie de elemento, y no admite temperaturas tan altas.

Cuarzo

Resiste prácticamente cualquier ácido y permite temperaturas elevadas, pero es frágil. Se usa sobre todo en baños de decapado y en laboratorio, siempre con protección mecánica y con el cuidado de no golpearlo ni someterlo a choques térmicos bruscos.

Acero inoxidable AISI 316L y aleaciones especiales

El 316L es suficiente para baños alcalinos, desengrases y aguas de proceso sin cloruros agresivos. Cuando hay cloruros o ácidos moderados subimos a Incoloy 825 o a aleaciones equivalentes. Para líquidos químicos en general tienes también nuestra familia de resistencias tubulares para productos agresivos.

Geometrías disponibles

  • Serpentín horizontal: reparte el calor por todo el fondo de la cuba y deja libre la zona de trabajo. Es la opción más habitual en cubas rectangulares grandes.
  • Espiral vertical: ocupa poca planta y se monta por la pared lateral, ideal cuando hay bastidores que bajan hasta el fondo.
  • Elementos en U y en doble U: la solución más simple y económica para cubas pequeñas y medias.
  • Montaje por pared con racord roscado: permite extraer el calentador sin vaciar la cuba.
  • Montaje colgante por el borde: se instala y se retira en segundos, muy práctico en cubas que cambian de proceso.

Carga superficial: la cifra que marca la vida útil

La carga superficial son los vatios que cada centímetro cuadrado de vaina tiene que entregar al líquido. En agua limpia se puede subir bastante; en un baño galvánico, no. Una carga alta sobrecalienta la película de líquido pegada a la vaina, acelera la corrosión, precipita sales sobre el elemento y, en algunos procesos, degrada los aditivos orgánicos del baño.

Por eso en galvánica trabajamos con cargas contenidas —del orden de 2 a 3 W/cm² según el baño— y compensamos con más superficie de elemento. Sale un calentador más largo, sí, pero dura años en lugar de meses y no altera la química del proceso.

Protecciones imprescindibles

  • Control de nivel: un calentador que queda al aire con tensión aplicada se destruye en segundos y puede provocar un incendio. El enclavamiento por sonda de nivel no es opcional.
  • Sonda de temperatura independiente: PT100 o termopar en vaina del mismo material que el calentador, situada lejos del elemento para que lea la temperatura real del baño.
  • Limitador de seguridad de rearme manual: corta la alimentación si se supera la temperatura máxima admisible del baño.
  • Cabezal estanco: la caja de conexiones va por encima del nivel del líquido, con grado de protección adecuado a la niebla ácida del taller.

Aplicaciones típicas

  • Cromado duro y decorativo.
  • Niquelado químico y electrolítico.
  • Zincado ácido y alcalino.
  • Anodizado de aluminio y sellado.
  • Decapados y desoxidados.
  • Desengrase alcalino por inmersión y electrolítico.
  • Fosfatado y pasivados.
  • Baños de laboratorio y de I+D en tratamiento de superficies.

Todo esto forma parte de nuestra línea para la industria galvánica y la galvanotecnia, donde encontrarás también el resto de soluciones para líneas de tratamiento.

Cómo se calcula la potencia

Para calentar un baño acuoso se parte de una regla sencilla: 1 kW eleva 1 °C por minuto unos 14 litros de agua. Con el volumen de la cuba, la temperatura de partida, la de consigna y el tiempo de puesta a régimen que aceptes, sale la potencia de calentamiento. A eso hay que sumarle la potencia de mantenimiento, que compensa las pérdidas por evaporación y por las paredes, y que en cubas mal aisladas o con extracción fuerte puede ser mayor que la propia potencia de calentamiento.

Un consejo práctico: si la cuba no tiene tapa y la campana de extracción trabaja de forma continua, mide el consumo real antes de dimensionar. Es frecuente encontrar instalaciones donde más de la mitad de la energía se va por la campana.

Qué necesitamos para presupuestarte

  1. Composición y concentración del baño, y su temperatura de trabajo.
  2. Volumen de la cuba y sus dimensiones interiores.
  3. Tiempo de puesta a régimen deseado.
  4. Tipo de montaje: por pared, colgante o por el fondo.
  5. Tensión disponible y si hay trifásica.
  6. Si la cuba lleva tapa y si tiene extracción.

Preguntas frecuentes

¿Titanio o PTFE?

Titanio siempre que el baño no lleve fluoruros ni ácido fluorhídrico: transmite mucho mejor el calor y admite más potencia en menos espacio. PTFE cuando el titanio no es compatible o cuando la temperatura de trabajo es baja.

¿Puedo usar el mismo calentador si cambio el baño de la cuba?

Solo si el nuevo electrolito es compatible con el material de la vaina. Consúltanos antes: es un cambio que parece inocuo y que arruina calentadores caros.

¿Fabricáis también el soporte y el cableado?

Sí, suministramos el calentador con su cabezal, su soporte de fijación y la sonda si la necesitas, listo para conectar a tu cuadro.

¿Qué diferencia hay con un calentador para baño químico genérico?

La química. Un calentador para baños químicos cubre un rango amplio de líquidos de proceso; en galvánica hay además requisitos de pureza del baño y de ausencia de contaminación metálica que condicionan el material.

Pide presupuesto

Mándanos la composición del baño y las medidas de la cuba y te proponemos material, geometría y potencia con plazo cerrado. Escríbenos desde la página de contacto.

¿Te interesa?

Rellena el formulario y un agente se pondrá en contacto contigo